El peligro de las duchas vaginales

Muchas mujeres alrededor del mundo acostumbran utilizar duchas vaginales diariamente o cada cierto tiempo, otras prefieren utilizarlas luego de su periodo menstrual como un complemento de higiene para su zona intima de manera que puedan eliminar malos olores y cualquier tipo de resto, en el caso de la menstruación.

Lo cierto, es que hace muchos años la publicidad ayudó a convencer a las mujeres de utilizar este tipo de producto como complemento, asegurando que la limpieza no estaba completa su no se utilizaban, ya sean solo con agua, acompañadas de vinagre o cualquier liquido antiséptico las duchas se introducen en la vagina por medio de una bolsa o aparato indicado.

Pero, luego de estudios especialistas y ginecólogos rechazan esta práctica desde cualquier punto de vista, pues la presión que ejerce el liquido al ser introducido puede ocasionar daños irreparables en el cuello uterino. Con el uso de este tipo de producto se corre un 70% más de riesgo de sufrir enfermedad inflamatoria pélvica.

El uso de este tipo de productos altera el pH de la zona vaginal, además de provocar infecciones incluso en el interior del útero. Algunas mujeres recurren a esta práctica por considerar que tienen un olor fuerte, pero el único que puede dar algún tipo de diagnóstico es un ginecólogo o medico especializado.

Hay creencias de que este tipo de productos evitan los embarazos o el contagio de alguna enfermedad luego de tener sexo sin protección, siendo algo totalmente falso pues no hay ningún estudio que haya comprobado tal teoría, por el contrario el uso de estas duchas aumentan el riesgo de un embarazo ectópico  en 76%.

La vagina es un órgano que se autolimpia y estas prácticas en lugar de ofrecer algún tipo de protección o beneficio crea un ambiente que favorece el desarrollo de infecciones.

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